10 mar 2018

Review: Ataque a los Titanes, Vol.4

Ataque a los Titanes, Vol.4 Ataque a los Titanes, Vol.4 by Hajime Isayama
My rating: 4 of 5 stars

El ritmo estrepitoso del primer volumen comparado con el anime, se explica porque todo el entrenamiento se presenta como un flashback in media res en este. Y realmente no era el mejor momento para hacerlo.

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8 mar 2018

Review: Ataque a los Titanes, Vol. 2

Ataque a los Titanes, Vol. 2 Ataque a los Titanes, Vol. 2 by Hajime Isayama
My rating: 5 of 5 stars

Es demasiado. Demasiado, demasiado, demasiado.
Armin Arlert es crush total.

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8 feb 2018

Review: El Dios De Los Ácidos

El Dios De Los Ácidos El Dios De Los Ácidos by Antonio Gnoli
My rating: 5 of 5 stars

La fugacidad del texto no impide que la lúcida mente de Hofmann brille para el lector. En estas dos conversaciones, el científico suizo nos habla no solo del ácido lisérgico, si no de su relación con el tiempo en que fue creado/descubierto y de cómo es una herramienta útil en las manos correctas (y su definición de "correctas", a pesar de ser amplia, no deja lugares a duda), así como de su visión filosófica, sófica y metafísica del mundo y la construcción de las estructuras mentales.
Hofmann fue una bendición para la humanidad.

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Review: Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento

Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento Diez (posibles) razones para la tristeza del pensamiento by George Steiner
My rating: 4 of 5 stars

Todas las razones presentadas por Steiner en este libro pueden resumirse en una sola: la inefabilidad del pensamiento en sí, y de cómo la paradoja que que solo se puede estar dentro del pensamiento y todo lo que está afuera del mismo, al ser pensado, se cristaliza.
Lectura breve y amena (hasta donde alcance el concepto) que si buen ilumina ciertas partes de lo que significa ser y pensar, se queda corta al esperar un poco más de substancia en el texto. Mismo que es una obra filosófica y no algo que puede considerarse con rigor científico (como leí en una crítica negativa del libro en esta misma página).

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6 feb 2018

Review: El libro de los dragones

El libro de los dragones El libro de los dragones by Ernest Ingersoll
My rating: 3 of 5 stars

Un buen inicio (el dragón en la mitología oriental), se ve opacado por la pedantería y el desdén con el que el autor trata de presentar a la cultura occidental (y sus estructuras mitológicas) como la superior de manera indiscutible. Los "salvajes" orientales y otro tipo de comentarios similares, complican gran parte de la segunda mitad del libro, y esto solo se ve salvado por los datos históricos y legendarios presentadas en la misma. Ingersoll escribe de manera que engancha cuando no se pierde en devanamientos que bien pueden haber salido de la boca de un antropólogo europeo del siglo XIX.
Recomendado para los que de verdad están interesados en el tema, si no hubiera aprendido algo con este libro, tuviera solo una estrella.

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3 feb 2018

Review: Marcelín

Marcelín Marcelín by Jean-Jacques Sempé
My rating: 5 of 5 stars

Lo compré para mi sobrino, y después de que él lo leyera (y me contara prácticamente de qué va todo el libro con pelos y señales) lo tomé para hojearlo. Los trazos son simples y precisos y la historia es conmovedora (si bien, breve). Es un libro para leerlo con alguien a quien se quiere mucho.

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13 ene 2018

Review: Por Mano Propia: Estudio Sobre las Practicas Suicidas

Por Mano Propia: Estudio Sobre las Practicas Suicidas Por Mano Propia: Estudio Sobre las Practicas Suicidas by Diana Cohen Agrest
My rating: 4 of 5 stars

(Reseña publicada originalmente en el blog del Fondo de Cultura Económica de Ecuador)

El martillazo con el que comienza “Por mano propia”, tal vez se sienta un tanto obvio. Después de una página de agradecimientos el lector se encuentra frente a la cita del “Mito de Sísifo” de Albert Camus que se ha convertido en la expresión por excelencia de la problemática filosófica del suicidio: «No hay más que un problema filosófico verdadero…»

Esto puede generar cierta cautela acerca de si el libro que se leerá a continuación será una serie de relecturas acerca de lo que otros han dicho del tema de la muerte voluntaria, pero Diana Cohen Agrest solo lo toma como punto de partida para pintarnos un heterodoxo paisaje del tema del libro en cuestión; empezando con una visión general de la lógica del sentido de la vida humana y un breve estudio historiográfico del origen mismo de la palabra “suicidio”: pasando por el bioaiothanatos (morir con violencia), los neologismos ingleses (self-murder, self-slaughter, self-killing) hasta la acuñación de la palabra suicidio como tal (que debido a su ausencia en el latín histórico vendría a significar “matar a un cerdo”). Esta exposición de datos históricos y reflexivos ayuda al lector a asentar su mente para lo que vendrá después.
Las contrarias visiones de Hume y Kant ante el acto suicida, toman cierto protagonismo en los siguientes capítulos; que parten de la ruptura que provoca la muerte voluntaria ante la visión de la voluntad divina ante una muerte natural. Dejando a la libertad individual (y de cierto modo, universal) en un gran entredicho. Lo que la autora logra en esta parte del libro es demostrar que ambos bandos pecan de una visión utilitarista. La vida, valorada y evaluada por el intrínseco valor o utilidad que el sujeto dará a la sociedad se enfrenta a la muerte por mano propia, evaluada tanto por tanto que un sujeto ya no le puede ser útil a la misma, así como la poca utilidad que le puede presentar la vida a sí mismo.

Kant está en contra del suicidio por verlo como una aniquilación del hombre nouménico, lo que vendría a ser una aniquilación de la moral. Hume presenta al suicidio como una extensión del axioma del convenio recíproco, en el que el hombre que se mata no hace ningún daño a la sociedad, solo deja de producirle bienes, y lleva este argumento mucho más lejos al presentar la siguiente cuestión ¿Por qué alguien debería prologar una vida miserable solo porque la sociedad podría recibir de él, cierta minúscula ventaja? La vida sigue siendo una obligación que el hombre solo tiene para consigo mismo. Argumentos que no tienen cabida en la ética rigorista de Kant.
Hasta finalizar Cohen Agrest nos sigue un plano cronológico de las posturas filosóficas desde un punto de vista casi neutral, y cuando lo hace con un rigor crítico, se agradece el hecho de esto no cae en lagunas morales. Diversas categorías suicidarias siguen desfilando, la proclividad de la vida monástica a caer en la “asedia” (melancolía suicida), la anomia durante las crisis mundiales… entre otras.

Lo que sigue es una breve presentación de enfoques científicos: Émile Durkheim y sus categorías del suicidio (como un fenómeno puramente social) toman la posta, y la autora después de entrevérnoslas, nos muestra su falibilidad como superestructuras construidas sobre sencillísimas bases que pecan de un reduccionismo extremo (lo cual también se agradece). Y ahí es donde volvemos a Camus, el estudio sociológico puede tratar de encontrar la respuesta al suicidio mostrándolo a su vez como una respuesta a los males del medio social, eso implica una visión limitada, el acto limítrofe es algo que se construye en silencio, el análisis de otros autores prosigue y es mejor que el lector los encuentre de primera mano. Freud y Lacan son los siguientes objetos de análisis y de ellos pasamos a las opciones terapéuticas, que son revisadas en un enfoque que a pesar de tener sus tecnicismo, logra ser comprensible para el lector de a pie. Pero también es aquí donde las cosas se ponen un poco más deprimentes, las estadísticas y los datos provistos por médicos y profesionales muestran una verdad emborronada por el miedo social a la muerte, más aun a la autoprovocada. El silencio del suicidario deviene en el silencio universal. «La mayoría de suicidios relacionados con síndromes depresivos tuvieron lugar luego de un breve período durante el cual el paciente mostraba una mejoría notable. A menudo somos sorprendidos por suicidios inesperados; una vez el paciéndote toma la decisión de quitarse la vida, se apodera de él cierta calma, hasta una suerte de alegría, de modo que con su muerte, una vez que se produce, no hace más que provocar desconcierto» [páginas 219 – 220]
El cariz se torna un poco más complicado al tomar el tema de la intervención, en muchos casos paternalista, ante el suicidio y la eutanasia. El temor a la muerte o al encarnizamiento terapéutico es visto como una no-elección por sus detractores y muchos de los argumentos pierden peso sobre la absurdez de los mismos, la etiqueta de irracional que se le da a la opción eutanásica es irracional en sí misma al leer lo paradójico de ellos. Otro tipo de intervención sigue siendo difícil, cada historia donde se intenta impedir un suicidio es al fin y al cabo un diálogo: un ser que sufre, pide ayuda y otra persona que lo escuche debe estar dispuesta a escuchar su pedido. Escrito no suena difícil. Una de las conclusiones es: si hay una definición de lo que es una vida buena, qué implicaría de manera individual una buena muerte ¿cómo se preferiría morir? Se retorna al argumento que la mayor responsabilidad del individuo es para consigo mismo.
El libro termina con un pequeño apéndice destinado a los que le sobreviven al suicida, las verdaderas víctimas, por así decirlo. Las opciones terapéuticas e interventoras vuelven a asomar como un abanico que apenas puede velar el vacío que deja la repentina desaparición de una vida que a su vez, volvió al vacío.

Es una excelente manera de terminar el libro. Los muertos ya no necesitan de retóricas o de discusiones semánticas acerca de lo que significó o no su acto final. Eso es algo para los vivos.

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