Leer este libro es un poco como perder la cordura, y sí, lo digo peyorativamente.
Vonnegut se hunde progresivamente en el pantano plástico de su narración, conformada de narraciones más pequeñas, que si bien son entretenidas a ratos, llegan a ser cansinas (que no es lo mismo que aburridas) hasta el punto de parecer que solo se encuentran ahí para evitar que el final del libro (que es mucho mejor de lo que se merecería debido a las páginas que lo preceden) llegue.
Me encontré con éste libro al leer reseñas suyas mientras buscaba algo de ciencia ficción en español para mi biblioteca y en seguida capturó mi atención. Lastimosamente mi librería no pudo traerlo, así que lo tuve que comprar a un contacto de facebook que vive en España y al fin lo tuve.
Debo decir que valió la pena; "Challenger" es un mosaico desconcertante de relatos entrelazados que van desde el relato criminal hasta el terror cósmico, pasando por la ciencia ficción y el realismo exacerbado, todos enmarcados en la tragedia del transbordador Challenger en el '86.
Y, a pesar de ser un libro voluminoso, se lo lee de corrido y se disfruta hasta el final (con excepción de un par de relatos que no contribuyeron mucho al gran esquema que se presentaba, aunque tal vez me equivoque y solo necesite leerlo de nuevo).
He visto reseñas que critican el que algunas historias no se cierran y solo puedo decir que este libro no se trata de "cerrar" puntos narrativos tanto como de crear nexos interpersonales y trasladarnos al Miami de esa época, cosa que Guillem López no pudo haber hecho mejor.
Una última cosa, no puedo dejar de recomendar el escuchar el OST de "Hotline Miami" para acompañar la lectura, encajan perfectamente:
Ahora debo de buscar la manera de conseguir "La polilla en la casa del humo" del mismo autor.
Esta publicación no es otra cosa que la reproducción de un artículo que Woolf publicó en The Yale Review en 1927 (incluso se puede leer el texto original -en inglés- en la siguiente página: http://www.woolfonline.com/?node=cont... ), pero eso no impide que sea una pequeña joya en la que la búsqueda de un lápiz se convierte en un pretexto para, como dice el título, ir sin rumbo por la calles.
La lectura de este texto no toma más de media hora, así que no hay excusa para no agasajarse con ella.
"Moby Dick" es más que un libro, es un artefacto. Es una oda al, como en el texto mismo se lee (y aquí parafraseo): conocimiento más inútil y sublime. Es un epitafio máximo a la futilidad del ser. No hay mucho más que pueda decir con respecto a este libro/artefacto que no se haya dicho antes.
Esta es una de las contadas ocasiones en las que me he arrepentido de gastar mi dinero en un libro. Aparte de una cháchara pretenciosa, la parte discursiva del libro está plagada tanto de contradicciones filosóficas como de incongruencias históricas hasta el punto de afirmar la superioridad de unas naciones sobre otras por su elección de líquido con el cual embriagarse.
En resumen, según el autor, si no estás de acuerdo con él, eres el más imbécil y despreciable de los seres humanos. Este libro es más una diatriba en contra de cualquier religión que no sea el cristianismo que una reflexión acerca del vino y de sus cualidades.
Bueno, al menos ahora soy menos ignorante en lo que respecta a las variedades de vino húngaro. Aunque lo más probable sea que las olvide antes de lograr visitar ese país.
"Refugio 3/9" es una obra extraña por decir lo menos. Es un libro-cuenco... un libro estanque en el que casi ninguna interrogante queda resuelta del todo.
El libro empieza como una narración con tintes realistas, que uno disfruta, pero no comprende del todo a donde se dirige todo. Para poco a poco irse sumergiendo en un mundo en el que nada es lo que parece, y lo que termina siendo, rara vez es lo que uno espera.
La historia, en su superficie, es una narración del "fin de los tiempos". Pero a su vez, es un cuento acerca de los temores del mundo adulto, de la paternidad, de la responsabilidad que conlleva el traer una vida al mundo (así como la de quitar una vida) y finalmente se convierte en una parábola acerca de la aceptación de lo inevitable.
Anna Starobinets sigue siendo una de las mejores autoras con las que me he encontrado.